AVISO IMPORTANTE

El blog es de contenido adulto, eso no significa que no haya obras para todos los públicos, que las hay. Pero en su mayoría es más fácil encontrarse con algo que sea adulto. Para ello está el apartado de "ETIQUETAS" en las que el blog se divide dependiendo de la temática de lo publicado. Es tan sencillo como que: si no te gusta algo no te maltrates a ti mismo y no lo leas. Todo comentario fuera de sitio, de mal gusto o contra mi persona será eliminado sin aviso previo.
Mostrando entradas con la etiqueta Hard Yuri. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hard Yuri. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de febrero de 2013

ESPECIAL SAN VALENTÍN: Día de San Valentín

Estaba en un lugar oscuro, intentaba moverme pero el cuerpo me pesaba demasiado, miraba a todos lados con la esperanza de que algo me mostrara o me diera una pista de dónde estaba, pero todo seguía oscuro. Parpadeé para aclarar mi vista y forzar de alguna manera a que mi vista se acostumbrara a tanta oscuridad, pero solamente distinguí algún reflejo en una pared. Sólo podía contemplar mi figura.

Por miedo a tropezar simplemente dejé de moverme, volteé la cabeza un par de veces más cuando algo, de pronto, se plantó frente a mí. Estaba quieto a escasos centímetros de mi cuerpo; podía sentir su presencia y miré un poco hacia arriba, lo único que pude saber es que era más o menos de mi misma altura. Intenté mover mis manos para tocar aquella figura, pero no podía, rápidamente giré mi cabeza hacia dónde algo me impedía mover mis manos. Una cuerda, una cuerda que sujetaba mis manos a algún lado en el suelo. No estaban excesivamente tensadas ni apretadas, pero obviamente no podía desatarlas; seguramente tenían anclaje a cada lado de mi cuerpo. No me había dado cuenta hasta ese momento.

Oía unas risas a mi alrededor, no sabía de dónde o de quién eran, entonces oí las pisadas de alguien más acercándose por detrás, posiblemente esa persona estaba descalza. Se paró también muy cerca de mí ¿De qué iba todo eso? Miraba a todos lados buscando algo que me ayudara a entender qué era lo que pasaba. Seguía sin poder ver más allá de las figuras que había delante y detrás de mí.

Una voz grave y mecanizada empezó a dar órdenes mientras estas sonaban una y otra vez repitiendo la misma frase que había dicho hacía unos segundos…

-Qué empiece el espectáculo.

Miré instintivamente hacia arriba buscando de dónde provenía esa voz cuando unas manos me rodearon la cara, otras manos se deslizaron por mis caderas y empezaron a estimular mi entrepierna. Se me engarrotó todo el cuerpo, ¿qué era aquello? Las manos hicieron fuerza para acercarme al rostro de aquella primera persona frente a mí que se colaba en mi boca para juguetear dentro de ella. Puesto que ya había comprobado que no llegaría al primer cuerpo intenté quitarme aquellas manos de mi alrededor, pero no podía moverme más que pocos milímetros. Intenté gritar como si eso fuera a parar a aquellas personas, pero estaba gimiendo más que quejándome. No podía controlar mi propio cuerpo.

La persona de detrás entonces se puso de rodillas y movió sus manos hasta mis muslos para lamer aquella zona que antes estimulaba, el primero seguía aferrándome con fuerza el rostro mientras se separaba de mí para bajar a mi cuello. Quería gritar pero no pronunciaba ninguna palabra, simplemente estaba gimiendo. Seguía bajando aquella persona frente a mí hasta pararse en el pecho donde se recreó mientras que la otra persona empezaba a introducir sus dedos, seguramente los lamió primero también y comenzó a estimularme de nuevo con sus manos. Mis piernas empezaban a flaquear, ya no soportaba mi propio peso y el placer, lo único que podía asegurar es que estaba gimiendo y perdiendo la fuerza en mis piernas.

-N…na… no aguanto de pie…- intenté que se oyera lo más claro posible.

De nuevo esas risas se oyeron por la sala, pero venían del mismo altavoz que provenía la otra voz… ¿Dónde estaba, qué me estaban haciendo? El que estaba delante de mí se separó y me prestó sus manos, me indicó que podía ponerme de rodillas mientras el que estaba detrás de mí se apartó para dejarme maniobrar. Podía sentir el suelo con mis rodillas, estaba frío, mis ataduras ya no estaban tan tensas y me dejaban más libertad de movimiento que rápidamente fue remediado cuando me empujaban para que me adelantara, no sabía a dónde ni como, si quiera como consiguieron que me quedara a cuatro patas en el suelo; no sabía si habían cambiado de posición, si había más gente allí o no; de pronto un objeto alargado entró fácilmente, seguía gimiendo. Me masturbaban mientras aquel objeto seguía entrando y saliendo rápidamente, alguien había vuelto a besarme frenéticamente, aquellas manos seguían tocándome, acariciando mis pezones… Estaba perdiendo el sentido de todo, si me gustaba o no en aquel momento no era lo importante, estaba a punto de correrme y del orgasmo a tal punto que todo lo demás me era más que indiferente.

Aquella persona que estaba delante de mí me obligó a levantarme dejando mis brazos hacia atrás por el efecto de aquella cuerda, siguió tocándome mientras desesperadamente me besaba y me acariciaba y la persona de detrás me masturbaba con frenesí hasta que los gemidos fueron aumentando tanto que la primera no podía mantener sus besos y se separó de mí para bajar al cuello y clavícula mientras yo incapaz de hacer nada más simplemente gritaba excitada por aquel orgasmo que no me dejaban acabar.

…

Me desperté y me levanté rápidamente de la cama cuando ese maldito despertador sonó…

-¿Qué… coño…?- Miré el despertador y apagué la alarma…- Dios, 14 de Febrero… ¿ya son las nueve? Cinco minutos más…- Pero no podía relajarme, ese sueño me estaba persiguiendo y no podía relajarme… No podía quitarme esa maldita imagen del sueño… y tampoco podía moverme excesivamente de ninguna manera. Sabiendo que no había otra manera empecé a masturbarme de nuevo con el recuerdo de aquel sueño, tocándome, repitiendo algunos de sus movimientos e imaginando que esas manos que me tocaban no eran las mías… Imaginándome que eran lo que yo quisiera en ese momento y llegando por segunda vez, más o menos, en esa misma mañana del día de San Valentín un orgasmo tremendamente placentero me recorrió el cuerpo de pies a cabeza.

Estaba en la cama mirando al techo, miré el despertador y viendo que era ya la hora me levanté, me dirigí al aseo y una vez en la puerta a punto de salir me quedé mirándome en el espejo durante unos segundos…

-Bueno, no está mal para empezar un día como este…

sábado, 7 de abril de 2012

No volveré a ir al baño sola... (Parte II)




Después de aquel incidente en el baño con aquellas chicas, todo volvió a la relativa normalidad. Cuando volvía del trabajo a media tarde me percaté de algo muy curioso, un par de chicas cogidas de la cadera que cuchucheaban mientras me miraban, las miré un poco confusa y continué con mi rumbo. Miré de reojo un par de escaparates de las tiendas dándome cuenta de que esas chicas llevaban parte del camino siguiéndome.

Aceleré el paso y cuando me quise dar cuenta una fuerza desde atrás me empujaba a un callejón que había pasado  arrastrándome hasta el interior. ¿Nadie lo había visto? Para mi sorpresa una de ellas estaba mirándome fijamente y la otra estaba un poco más atrás, observando con una risilla cómplice.

-¿Qué queréis vosotras?

-¿Eres tú, verdad? La chica que estaba en el baño hace unas semanas en el centro comercial, planta de abajo… aseo de chicas… Fuiste la única que salió…

-¿Qué?-  ¿De verdad se habían dado cuenta de que yo estaba dentro del baño cuando ellas…? NO. Era imposible, no pudieron verme… Quizá… ¿Después? Notaba como un calor abrumador me colapsaba.

-Sí, mírala se ha puesto roja, ¿no te aparece adorable…?- la chica que estaba atrás se acercó también cogiendo mi barbilla y se acercó más- Es ella, no la olvidaría ¿Te lo pasaste bien?

-No sé de qué me estáis hablando.- Tenía que salir de otra situación así… ¿Qué demonios? Esto debía ser una broma muy pesada.

-Vamos, no te hagas la tonta, te vi entrar en el aseo y no saliste hasta que nosotras acabamos… ¿Te gustó, cómo aguantaste aquello…?- aquella chica no me soltaba la cara.

La primera chica me cogió por la cintura y me arrastró de nuevo a la calle, la que me sujetaba la barbilla se acercó a nosotras con las manos en la espalda sonreiendo como si fuéramos amigas de toda la vida ¿eso era parte de su plan?

Me llevaron a un piso en una zona bastante transitada de la ciudad y, como si nada, subimos al ascensor. Estaba muy nerviosa, a pesar de que sólo era una no podía quitármela de encima, me hablaban sobre cosas normales, y ninguna de ellas parecía estar armada. Cuando llegamos la que me sujetaba me encerró en la habitación junto con ella mientras que la otra siguió adentrándose en la casa.

-No te preocupes, no vamos a hacerte daño, esto es sólo un capricho.

-¿Qué quieres decir? Déjame irme… -

Ella parecía despreocupada, con cuidado me quitó el bolso y unas carpetas en las que tenía material del trabajo. Lo dejó todo sobre el escritorio y me miró de nuevo.

-¿Alguna vez has hecho un trío?

-¿¡Qué!? ¿Qué clase de pregunta es esa?- ahora sí que me estaba poniendo nerviosa, empecé a saturarme de información, lo único que podía pensar era en salir antes de que dos lesbianas me violaran ¿Por qué yo?

-¿Y con dos mujeres? – Hizo una pausa acercándose sinuosamente hacia mí- No te preocupes, ten en cuenta que soy una mujer y conozco tu cuerpo exactamente, vamos a pasar simplemente un buen rato…

-¡Ya está todo listo!- La voz de la otra chica llegó hasta los oído de ambas.- Voy a cerrar para que no se escape…- Ella me seguía mirando. Oía como unos pasos acelerados se acercaban y el sonido de la puerta al cerrase con llave- Listo. – Abrió la puerta con una sonrisa amplia, se acercó a la otra chica y la besó.

Aquello otra vez no. ¿No tenían suficiente con la banda sonora de la última vez para que ahora fueran a hacerlo en mi cara? Me puse muy tensa, ellas se dieron cuenta. Ambas me rodearon y me arrastraron hacia la habitación. Intenté patalear haciendo todo el contrapeso posible, aquella situación era demasiado surrealista como para creérmela… Les pedí que por favor me alejaran de sus juegos, que simplemente olvidaran lo que había pasado en el centro comercial, que me olvidaran…

-Lo siento pero… desde que saliste del aseo quise conocerte, llevaba un tiempo mirándote y me hubiera gustado violarte allí dentro, pero… no estabas… ¿dónde te escondiste?

A la habitación dónde me llevaron estaba cerrada, la chica que iba guiándome, la que estaba reparándolo todo; se adelantó entrando en la misma y se encargó de cerrar la puerta tras nosotras. Había ambiente muy cargado, ¿qué demonios era ese olor? ¿Incienso? Era un olor dulce y empalagoso, mi cuerpo se adormecía… ¿¡Me estaban drogando!?

-¿Esto era necesario?- preguntó la chica que me sujetaba.

-Vamos, juega con ella… juega con ella para mí.

-¿Estás segura de esto?- le preguntó por última vez

-Vamos, hazlo por mí.

Suspiró, después me cogió de las piernas y la espalda y suavemente me dejó caer sobre la cama, mi cuerpo estaba adormilado, tenía calor, era consciente de todo lo que pasaba pero no podía moverme. Ella me acorraló con una pierna a cada lado de mi cuerpo y me susurró al oído que no iba a hacerme nada violento. De verdad aquella chica parecía comprenderme, pero de igual manera iba a hacerlo. Qué suerte la mía…

Empezó a besarme en el cuello, desabrochó los dos botones que tenía la camisa, después me la quitó. La otra chica subió a la cama y se sentó en una esquina de la cabecera apoyada en la pared para ver todo el espectáculo. Aquella mujer me besó, pero… ¡es que me besó con pasión! Aquello empeoraba por momentos.

La otra chica empezaba a sobar a la que tenía encima hasta que ambas se quedaron en ropa interior, después continuó conmigo; me quitó el pantalón y mientras la observadora empezaba a sonreír sus primeros gemidos llegaban a mis oídos. La mujer que tenía encima se estaba excitando mientras me tocaba. ¿De verdad que esto me estaba pasando?

Cuando me quise dar cuenta mi cuerpo empezaba a reaccionar, la voz salía de mi boca sin que yo se lo ordenara, mi respiración se aceleró; aquella mujer estaba realmente disfrutando de aquello, me sonrió dulcemente mientras me volvió a besar callándome. Estábamos las tres desnudas en la habitación.

Se había hecho de noche ¿qué hora sería? Mis manos abrazaron los brazos de aquella mujer que me tocaba e inconscientemente me levanté para besarle yo mientras ella seguía masturbándome. La segunda aprovechó la situación para ponerse a mi espalda y juguetear con mis pechos, la primera nos tocaba a ambas yo estaba intentando comprender aquella escena mientras sentía como aquello provocaba un orgasmo que explotó en mi oído por parte de la chica que tenía detrás. Yo no tardé mucho más. La primera ahora estaba jugando con la segunda... Yo simplemente cerré los ojos…

Cuando me desperté vi que no había nadie en la habitación, mi ropa seguía allí y rápidamente busqué un reloj, era aun pronto. Con suerte podría ir a casa, ducharme y volver al trabajo. Me levanté pero en seguida me mareé… Tuve que ir con cuidado, me vestí torpemente y conseguí sacar mis cosas de allí e irme a casa. Me sentía sucia y cansada.

Aquella ducha simplemente me sirvió para despejarme un poco y hacer que todo rastro del efecto de aquella cosa desapareciera por completo. Cuando me senté tranquilamente a desayunar me di cuenta que tenía un papel en una de las carpetas.

“Espero que leas esto cuando estés en tu casa… Bueno, quiero disculparme por lo que pasó a noche, debido a ese ambientador erótico te quedaste dormida poco después. Pero no te preocupes no volveremos a hacerte esto, parece ser que esta investigación no le gustó mucho a mi novia, pero espero que al menos te lo hayas pasado bien ;) No creo que me vuelva a pedir cosas como estas. Lo siento mucho, no es nada personal tal como te dije fue un capricho de ella.

Gracias…. Por cierto besas muy bien, a mí sí me gustó, pero que sea un secreto…
Espero que no volvamos a vernos, ya sabes, fue un mal rato…”

-Me ha escrito una carta para disculparse… Bueno… al menos esto ha servido para algo… ¿no?- dije mientras cerraba el papel dejándolo sobre la mesa- Mierda- aquel calor volvió a mí mientras recordaba aquella escena besándola y en mi mente sonaba “A mí sí me gustó” –Joder esto tiene que ser culpa de la abstinencia… Ahora me haré lesbiana yo también… pero… ¿¡QUÉ DEMONIOS!? ¡Me han violado!

Parecía una estúpida gritando en voz baja y contestándome a mí misma las cosas que pasaban por mi cabeza, pero… Bueno, no podía mentir que me había servido de anti estrés y de “sustituto”.

-Definitivamente NUNCA iré sola al baño… ¡NUNCA MÁS!

Unos días después volví a cruzarme con ellas, sólo una de ellas se dio cuenta, la chica que me había escrito la carta, la que “me violó” fue extraño verla guiñarme un ojo y sonreírme tímidamente a escondidas para que la otra no me viera, la saludé instintivamente y sonreí. Por alguna razón no me sentía en peligro o amenazada, era más bien una sonrisa amigable.

Pero definitivamente, ahora puedo decir que prefiero las relaciones con hombres… Creo…

lunes, 6 de febrero de 2012

No volveré a ir al baño sola...



Ella acababa de volver de casa; el día en el trabajo había sido especialmente aburrido y pesado, no obstante había algo que la animaba a seguir despierta y dirigirse a la ducha. En un par de horas se iba a encontrar con esos compañeros que hacía tanto tiempo que no veía. Tenían pensado ir a cenar y tomar un par de copas antes de volver a casa y disfrutar del fin de semana.

Hacía una noche bastante fría, pero sabía que iba a ser una de las mejores noches desde hacía mucho tiempo. Cogió el coche y se puso en marcha hacia el centro comercial en el que habían quedado. Frente a un restaurante barato de picoteo ya se encontraban dos de los 5 que debían ser, pronto llegarían los demás.

Tras reunirse todos y cenar decidieron ir a la zona de juegos para tomar un par de copas y jugar una partida de bolos. Después se sentaron en una mesa y hablaron de su día a día; por suerte todos tenían su trabajo estable, e incluso habían empezado a vivir con su pareja, todo parecía ir increíblemente bien en la vida de la mayoría.

Es un momento de la conversación nuestra protagonista se levantó y fue al baño, por unos segundos se quedó pensando en lo agradable que estaba siendo la noche cuando, al disponerse a salir, entró alguien, al parecer dos chicas… que estaban muy excitadas.

Se quedó paralizada en la puerta de aquel inodoro; no podía salir e irrumpir aquella escena, qué vergüenza, pero aquello podía ponerse mucho peor si no salía de allí, las chicas cerraron con llave la puerta del aseo. Estaba encerrada. Empezó a oír gemidos y besos desde el exterior. Que situación más bochornosa…

No sabía que demonios estaban haciendo esas dos, pero con los ruidos que hacían podía imaginarse más o menos que era lo que estaba pasado, y no quería quedarse. Se sentó en el váter con las piernas cruzadas sobre el mismo y en un intento desesperado se tapó los oídos. Aquello era el colmo, su cuerpo reaccionaba con los gemidos que a lo lejos aun podía escuchar de una de ellas.

-Más... aaah, ahí, ahí…

Se apoyó en la cisterna y en contra de su propio orgullo se dejó llevar por los gemidos de sus acompañantas. Habían pasado algunos años desde la última vez que había tenido sexo y aquello era notable en su propio metabolismo.

En una batalla contra su propio cuerpo: se planteaba si terminar con aquella deseosa agonía o seguir aguantando. Pero la batalla estaba perdida, ella misma estaba ya suficientemente humedecida sin querer. Los gemidos, las palabras de las chicas hacían que ella misma se imaginara lo que podían estar haciendo y le era suficiente.

Bajó lenta y silenciosamente la cremallera del pantalón y se levantó el jersey. Apoyó los pies en la pared a la par que hacía palanca con uno para que la puerta no pudiera abrirse, aquella chica gritando y la otra gimiendo le habían dado confianza para poder moverse prestando menos atención al ruido y más a su entrepierna.
Comenzó masturbándose sobre su ropa interior, aquella sensación, posiblemente sería nada más un sustituto al sexo, pero mientras la librara de aquel deseo era suficiente.

-Vamos, siéntate…

-Está frío, aah…

-Abre las piernas…

Incluso ella se dio por aludida con eso y las abrió. Tenía los ojos cerrados y se centraba en aquella sensación que le recorría junto a las palabras que oía. Instintivamente mordió el jersey y lo levantó aún más para con la otra mano libre tocar su cuerpo con delicadeza y acariciarse los pechos. Estaba inmersa en sus propios sentimientos oyendo aquella melodía de leves gritos y gemidos que le proporcionaban aquellas chicas que le habían obligado a quedarse.

Tras unos pocos minutos la situación estaba en el clímax, una de ellas había terminado, pero ella seguía sin estar satisfecha quería más, necesitaba más; apenas había tenido tiempo para ella desde que su última pareja la había dejado por su trabajo, y aquella era la situación que tanto había deseado; quizá no como la esperaba y no literalmente así, pero era una buena oportunidad. La segunda cayó en el orgasmo mucho antes que la primera y con ello ella terminó también de saciarse.

Rápidamente ambas volvieron a la normalidad encendieron el grifo del agua y volvieron a abrir la puerta para salir entre risillas cómplices. Tras asegurarse de que se habían ido, ella se limpió y tiró de la cadena otra vez, le lavó las manos mientras se desmoralizaba por haberse masturbado en un baño público con la banda sonora de un par de lesbianas en ebullición. Se secó las manos y se arregló antes de salir.

Mientras volvía con los amigos se inventaba un abanico de posibilidades de excusas por haber tardado tanto… Estaban en una situación difícil para comprobar quién entraba y salía de los baños, eso podía ser un buen punto.

-Mira que has tardado… En estos aseos siempre hay cola

-Sí, tendría que haber ido a otros, pero... Qué pereza

Y entre risas aquella situación tan agoniosa y vergonzosa pasó rápidamente. Siguieron tomando más de una copa en el lugar, no obstante, y a pesar de que se hizo de madrugada muy rápido, la conclusión que había podido sacar de todo ello era clara…

-Nunca volveré a ir sola a unos baños públicos…

sábado, 23 de octubre de 2010

Sólo interpreto un papel...



Él estaba hablándole débilmente al oído, cómo susurrándole cosas que hacían que ella se sonrojara y se riera por lo bajo, sentados en uno de los bancos del parque por dónde tengo que pasar todos los días para volver a casa… ¿Por qué tuve que ver eso? Era el día de San Valentín, y, no está de más decir, que especialmente ese día… había sido francamente horrible. Ninguno de los profesores mostró la menos piedad por acabar antes o darnos un leve descanso entre clases… La mitad de los alumnos estaban acaramelados, la otra mitad perdidos en los pensamientos de que harían hoy… y yo y unos pocos más… deseando llegar a casa para seguir con la rutina de todos los días… Hacer deberes, estudiar y estar un rato delante del ordenador…

Aquella escena de esa pareja me provocó cierto desagrado considerable… por no decir que la universidad se ha plagado de asuntos amorosos en el césped y básicamente en cualquier lado… Todo momento era el oportuno para meterse mano…  Cosa que aun me sorprendía más… definitivamente no estoy hecha para estos días.

Volviendo al caso… lo que más me molestó es que ese chico ya se estaba pasando de listo… por desgracia para mí, los llevaba viendo un rato, él no lo sólo le decía cosas bonitas, sino que definitivamente estaba dispuesto a meterle mano… Ella lo paró en muchas ocasiones, lo apartó de ella… pero el tipo seguía insistiendo. Sinceramente me cansé de aquella escena… cogí a la chica del brazo y me la llevé corriendo, por raro que suene, a mi casa, dio la casualidad que empezó a llover y entonces fue cuando corrimos de verdad.
Cuando entramos en casa y nos relajamos un poco, la miré, y viéndola totalmente empapada, cansada y como se apoyaba en sus rodillas para recuperar el aire, me di cuenta que era una muchacha muy hermosa, una cara fina y algo alargada, pelo largo castaño y algo ondulado, fina y de una estatura algo menos que la mía, metro sesenta quizá.

-¿Por qué no te has ido si no querías que lo hiciera?- dije entre cortada mientras cogía aire.

-Él es mi novio… - su mirada ahora era desafiante, su pecho subía y bajaba a causa de la respiración, me culpaba de habérmela llevado… Entonces, sin poder controlarme la arrinconé entre la pared y yo, sin mirarla me acerqué a su oreja y comencé a mover los labios.

-¿Eso quiere decir que a mí también me dejarías meterte mano…?- aquí fue cuando me asusté de mi misma, mi mano había subido hasta uno de sus pechos mientras lo acariciaba sin más.

-S…suéltame, no te conozco de nada…- Me separé de ella sin mostrar mi rostro de asombro y la dejé marchar. Cuando cerró la puerta me tomé mi tiempo para saber cómo reaccionar a esa situación. Tratando de alejarla de un acosador… la había acosado… Intenté no abrir un agujero entre la entrada y la cocina con mi cabeza y procurando no empeorar el día me fui a la ducha y me tiré allí dentro como una hora y media, intentando buscar una solución a lo que había hecho… Seguramente me denunciaría o algo… "¿Se puede ser más estúpida?"
…

Después de ese fin de semana víspera de San Valentín y sin salir de mi casa y sin hacer nada, el lunes casi puedo decir que fue peor que lo de meterle mano a otra mujer… El caso es que por desgracia para mí parece ser que el tipo ya me tenía fichada en algún momento que no recuerdo y me paró cuando pasaba por el parque.

-¿Qué le hiciste a mi novia?- me cogió del codo y me giró para mirarlo, el tío podría tener bien sembrados los 27, mientras que ella quizá tuviera mi edad… es decir, alrededor de los 20.

-No le he hecho nada, sólo no podía soportar más como le metías mano en la vía pública… mientras ella te estaba diciendo que pararas…- Simplemente me giré y seguí caminando. Entonces me volvió a parar.

-Te estoy hablando niña, no sé que le has dicho o que le has hecho, pero déjala en paz…

Después de esa frase me quedé de piedra, me hice la indiferente y seguí caminando… ¿qué estaba pasando en mi vida? O sea, después de arrastrar a una chica que no conocía de nada a mi casa y meterle mano… ¿me viene el novio a decirme eso…? Por un momento pensé que iba a pedirme un trío…

Llegando a mi casa, al levantar la vista del suelo… Aquello no podía ser verdad, ella estaba en la puerta de mi casa, no podía ser cierto… ¿Era ella quien me iba a pedir el trío? Cuando me vio bajó la mirada, se separó de la puerta y se quedó tras de mí como si estuviera esperando a que la invitase… Puesto que seguía ahí cuando iba a cerrar, la dejé pasar… Sentía como me estaba yendo por el lado malvado… como si un karma de malas vibraciones se apoderara de mí. Llevaba una maleta con ella.

-¿Vives sola?- me dijo sin más entrando a la sala de estar.

-Sí, estoy buscando compañeras de piso… ¿Por qué?- le dije dejando mis cosas y sentándome frente a ella.

-Estoy buscando piso… Quiero independizarme…

-Son 200 al mes, con agua y luz incluidos…- le dije sin más

-Está bien. Por eso no habrá problema…

-Nada de novios en esta casa…- le advertí, no estaba dispuesta  verle la cara a ese maldito cerdo ni un día más.

-No te preocupes por él… V… voy a dejarlo. Asique no molestará para nada.- Me ahorré las palabras que él me había dicho hace un momento, sabía que iba a volver a encontrármelo, tendría que rodear el parque por unas cuantas semanas…

-Se paga todo a finales de mes para ingresarlo la primera semana ¿algún inconveniente?- Por alguna razón ya daba por hecho que viviría conmigo. Su móvil sonó varias veces, mientras apretaba las manos y los dientes suplicando que dejara de sonar. Entonces, entonces yo me di cuenta… Estaba llorando…

Me acerqué a ella y la abracé intentando calmarla, dándole calor, ella me abrazó también. Su abrazo, tan cálido, tan reconfortante, era dulce y puro, un abrazo de verdad. Alguien necesitado de cariño. Sus ojos 
Azules me miraron por un instante mientras me transmitían todo lo que necesitaba saber… Seguramente era un novio quien la llamaba y definitivamente se había acabado para ellos dos.

-Él me forzó…- cuando lo dijo, mi corazón se aceleró, me impactó y la abracé más fuerte. Me dieron ganas de ir y matarlo, pero ella me necesitaba. Entonces me di cuenta de que… Ella llevaba susurrando algo un rato.

“No sé aun por qué, te quiero…”

Si bien mi mente intentaba quitarse sus ojos de la cabeza… ahora ya era imposible… ¿me estaba diciendo que me quería? Esto no tenía sentido.


Cuando se calmó, apagó el móvil y le enseñé la casa y demás, le dije mis normas, y bueno, después de deshacer la maleta se duchó mientras yo veía la tele, cuando terminó se metió en la cocina y no me dejó entrar hasta que acabó la cena. Preparé la mesa y  nos sentamos a comer… Estaba delicioso, le pregunté en qué trabajaba. Es cocinera en un restaurante de lujo…

Aquella noche fue una de las mejores que recuerdo, hablamos sobre nosotras, nuestras vidas y a lo que nos dedicábamos y demás… resulta que era mayor que yo… tres años mayor 20 y 23. Se puede decir que es la primera vez que puedo decir que conozco de verdad a una persona en tan poco tiempo. Entonces ella me dijo que él era el prometido impuesto por sus padres, pero que en ningún momento se interesó por él o le agradó…

-Simplemente interpreto un papel- me dijo sin más.

-¿Qué quieres decir con eso…?- le dije sonriendo

-Ya te lo he dicho antes…- Esta parte de la cena me inquietó. Después de apartarlo de mi mente, pero no olvidarlo, quitamos la mesa, acabamos de fregar y demás y nos sentamos a ver una peli que hacían… Que, inoportunamente, era una película de ambiente lésbico…

-Imagínate que una mujer te hiciera eso… ¿qué pensarías?- Era una secuencia similar a la que yo le había ofrecido aquella primera vez… Me morí de la vergüenza y después sabiendo que estaba roja, desvié la mirada y le dije que no lo sabría hasta que pasara… ERROR.

Acabó al película, ella subió y se acopló en mi cama con la excusa de las sábanas… aunque era verdad, su cama no tenía sábanas. El caso es que se apoderó de mi cuerpo nada más entrar en la cama. Pasó una de sus piernas sobre la mía intercalándola y me abrazó por la cadera. Esto hizo crecer una sensación muy extraña, mi corazón latía, mis sentidos se había agudizado. Y entonces ella lo volvió a repetir.

-Te amo…- y sin darme tregua a que lo rebatiese cogió mis manos y me acorraló por completo, mirándome tan desafiante como la otra vez, pero con la consecuencia que esta vez era yo a la que le iba a meter mano.  
Me beso sin pensárselo, metió sus manos por mi camiseta y empezó a acariciarme uno de mis pechos. Mis latidos aumentaron su ritmo. Intenté preguntarle que qué hacía… pero se me intercalaban con mis gemidos.

-Te dije que interpretaba un papel… Te he dicho que te quiero… Te he visto muchas veces pasar por el parque, pero nunca te fijaste, no hasta que ese cerdo me metió mano, pensé que ibas a hacerme algo cuando me arrinconaste, pero sólo conseguiste darme cuenta de las ganas que tenía de estar contigo…

-Pero… Ah… yo… no… aaaah…

-Creíste que yo… Era uke, ¿no?

-Sí… aaaah!- Estaba enloqueciendo. Ella se acercó a mí más, volviéndome a besar con más fuerza, pellizcando mi pezón.

-La ropa empieza a sobrar… -sonrió- Dilo otra vez…

-¿Qué… Q…que quieres….  Ah… que diga…?- Sinceramente era la primera vez que me encontraba en esa situación, pero estaba perdiendo la cabeza y ya estaba totalmente excitada. Mis manos también empezaron a desnudarla, mientras las suyas me provocaban y desnudaban a la vez. Su tacto era suave, y sin vacilar, sabía lo que hacía perfectamente. Quitó mis pantalones y mi ropa interior mientras yo intentaba quitárselos también, pero la primera de las dos en ser desnudada completamente fui yo. La miré totalmente poseída por mis sentimientos, drogada e inconforme con aquel roce de sus manos. Cuando ella estaba también desnuda comenzó a besar todo mi cuerpo, lenta, seductora e incontroladamente, llevándome al borde de la locura.


Cogió y abrió mis piernas separándolas. Era imposible que aquello fuera real y me estuviera pasando a mí… Estaba totalmente húmeda, afirmo que me corrí mientras ella me lo lamía delicadamente, pero no podía pedirle que parara… Deseaba que siguiera, ya todo me daba igual… Necesitaba más. La puse a mi altura y la besé, pidiéndole más entre sollozos. Ella se giró y me siguió lamiendo, no pude controlarme, cogí su culo y agarrándola con fuerza hice lo mismo, ella también estaba muy húmeda, y desesperadamente empezó a tocarme por dentro mientras seguía lamiéndome, no podía impedir colmarme, insegura de que ella no lo estuviera sintiendo igual, aceleré mis lametazos, la toqué todo lo que pude, intentando excitarla tanto como yo estaba…

Entonces fue cuando se levantó y mientras seguía masturbándome empezó a gemir muy rápido y fuerte. Yo también tuve que apartar mi boca para poder gemir libremente haciendo un coro de gemidos enloquecidos e incontrolables. Todo, todo lo demás daba igual, estaba a punto de tener el orgasmo de mi vida y era con una mujer… Sus gemidos y los míos se hacían la competencia por ver quién era la primera que declaraba la perdición del orgasmo… Esa fui yo, y a los pocos segundos ella se colmó, como un vaso, desbordándose totalmente del caudal.

Ella se giró para mirarme. Estaba totalmente empapada en sudor y satisfecha. Igual que yo… Se acercó a mi oído y me susurró que me amaba de nuevo… Y aquellas dos apalabras estaban plagadas de todo sentimiento. Son palabras que pueden decir demasiadas cosas, pero la gente acostumbra a decirlas vacías. 

Eso me dijo ella.

-Yo siempre he dicho esa frase totalmente vacía… y hoy siento que he encontrado su significado contigo…
Desde ese momento es algo que no para de repetirme… “Te amo”.