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El blog es de contenido adulto, eso no significa que no haya obras para todos los públicos, que las hay. Pero en su mayoría es más fácil encontrarse con algo que sea adulto. Para ello está el apartado de "ETIQUETAS" en las que el blog se divide dependiendo de la temática de lo publicado. Es tan sencillo como que: si no te gusta algo no te maltrates a ti mismo y no lo leas. Todo comentario fuera de sitio, de mal gusto o contra mi persona será eliminado sin aviso previo.
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jueves, 14 de febrero de 2013

ESPECIAL SAN VALENTÍN: Día de San Valentín

Estaba en un lugar oscuro, intentaba moverme pero el cuerpo me pesaba demasiado, miraba a todos lados con la esperanza de que algo me mostrara o me diera una pista de dónde estaba, pero todo seguía oscuro. Parpadeé para aclarar mi vista y forzar de alguna manera a que mi vista se acostumbrara a tanta oscuridad, pero solamente distinguí algún reflejo en una pared. Sólo podía contemplar mi figura.

Por miedo a tropezar simplemente dejé de moverme, volteé la cabeza un par de veces más cuando algo, de pronto, se plantó frente a mí. Estaba quieto a escasos centímetros de mi cuerpo; podía sentir su presencia y miré un poco hacia arriba, lo único que pude saber es que era más o menos de mi misma altura. Intenté mover mis manos para tocar aquella figura, pero no podía, rápidamente giré mi cabeza hacia dónde algo me impedía mover mis manos. Una cuerda, una cuerda que sujetaba mis manos a algún lado en el suelo. No estaban excesivamente tensadas ni apretadas, pero obviamente no podía desatarlas; seguramente tenían anclaje a cada lado de mi cuerpo. No me había dado cuenta hasta ese momento.

Oía unas risas a mi alrededor, no sabía de dónde o de quién eran, entonces oí las pisadas de alguien más acercándose por detrás, posiblemente esa persona estaba descalza. Se paró también muy cerca de mí ¿De qué iba todo eso? Miraba a todos lados buscando algo que me ayudara a entender qué era lo que pasaba. Seguía sin poder ver más allá de las figuras que había delante y detrás de mí.

Una voz grave y mecanizada empezó a dar órdenes mientras estas sonaban una y otra vez repitiendo la misma frase que había dicho hacía unos segundos…

-Qué empiece el espectáculo.

Miré instintivamente hacia arriba buscando de dónde provenía esa voz cuando unas manos me rodearon la cara, otras manos se deslizaron por mis caderas y empezaron a estimular mi entrepierna. Se me engarrotó todo el cuerpo, ¿qué era aquello? Las manos hicieron fuerza para acercarme al rostro de aquella primera persona frente a mí que se colaba en mi boca para juguetear dentro de ella. Puesto que ya había comprobado que no llegaría al primer cuerpo intenté quitarme aquellas manos de mi alrededor, pero no podía moverme más que pocos milímetros. Intenté gritar como si eso fuera a parar a aquellas personas, pero estaba gimiendo más que quejándome. No podía controlar mi propio cuerpo.

La persona de detrás entonces se puso de rodillas y movió sus manos hasta mis muslos para lamer aquella zona que antes estimulaba, el primero seguía aferrándome con fuerza el rostro mientras se separaba de mí para bajar a mi cuello. Quería gritar pero no pronunciaba ninguna palabra, simplemente estaba gimiendo. Seguía bajando aquella persona frente a mí hasta pararse en el pecho donde se recreó mientras que la otra persona empezaba a introducir sus dedos, seguramente los lamió primero también y comenzó a estimularme de nuevo con sus manos. Mis piernas empezaban a flaquear, ya no soportaba mi propio peso y el placer, lo único que podía asegurar es que estaba gimiendo y perdiendo la fuerza en mis piernas.

-N…na… no aguanto de pie…- intenté que se oyera lo más claro posible.

De nuevo esas risas se oyeron por la sala, pero venían del mismo altavoz que provenía la otra voz… ¿Dónde estaba, qué me estaban haciendo? El que estaba delante de mí se separó y me prestó sus manos, me indicó que podía ponerme de rodillas mientras el que estaba detrás de mí se apartó para dejarme maniobrar. Podía sentir el suelo con mis rodillas, estaba frío, mis ataduras ya no estaban tan tensas y me dejaban más libertad de movimiento que rápidamente fue remediado cuando me empujaban para que me adelantara, no sabía a dónde ni como, si quiera como consiguieron que me quedara a cuatro patas en el suelo; no sabía si habían cambiado de posición, si había más gente allí o no; de pronto un objeto alargado entró fácilmente, seguía gimiendo. Me masturbaban mientras aquel objeto seguía entrando y saliendo rápidamente, alguien había vuelto a besarme frenéticamente, aquellas manos seguían tocándome, acariciando mis pezones… Estaba perdiendo el sentido de todo, si me gustaba o no en aquel momento no era lo importante, estaba a punto de correrme y del orgasmo a tal punto que todo lo demás me era más que indiferente.

Aquella persona que estaba delante de mí me obligó a levantarme dejando mis brazos hacia atrás por el efecto de aquella cuerda, siguió tocándome mientras desesperadamente me besaba y me acariciaba y la persona de detrás me masturbaba con frenesí hasta que los gemidos fueron aumentando tanto que la primera no podía mantener sus besos y se separó de mí para bajar al cuello y clavícula mientras yo incapaz de hacer nada más simplemente gritaba excitada por aquel orgasmo que no me dejaban acabar.

…

Me desperté y me levanté rápidamente de la cama cuando ese maldito despertador sonó…

-¿Qué… coño…?- Miré el despertador y apagué la alarma…- Dios, 14 de Febrero… ¿ya son las nueve? Cinco minutos más…- Pero no podía relajarme, ese sueño me estaba persiguiendo y no podía relajarme… No podía quitarme esa maldita imagen del sueño… y tampoco podía moverme excesivamente de ninguna manera. Sabiendo que no había otra manera empecé a masturbarme de nuevo con el recuerdo de aquel sueño, tocándome, repitiendo algunos de sus movimientos e imaginando que esas manos que me tocaban no eran las mías… Imaginándome que eran lo que yo quisiera en ese momento y llegando por segunda vez, más o menos, en esa misma mañana del día de San Valentín un orgasmo tremendamente placentero me recorrió el cuerpo de pies a cabeza.

Estaba en la cama mirando al techo, miré el despertador y viendo que era ya la hora me levanté, me dirigí al aseo y una vez en la puerta a punto de salir me quedé mirándome en el espejo durante unos segundos…

-Bueno, no está mal para empezar un día como este…

martes, 25 de septiembre de 2012

¿Qué quieres cenar?


Era una de esas noches en las que se reunían para ver algo juntas, esta vez habían decidido ver una película de crítica aceptable y romance. Relucía la excusa de quedar para verse más que las ganas de ver aquella película. Ambas estaban pasando una temporada sin novio ni compromiso alguno.  Sí, sin “compromiso”.
Aceptarlo sería algo muy extraño, pero desde hacía unas semanas se habían dado cuenta que entre ellas había mucho más que una amistad; se había forjado sin darse cuenta una relación muy sincera entendiéndose muy bien entre ambas.

Laya, de cabello moreno y piel clara, junto a Evelyn de cabellos marrón rojizo y de piel un poco más oscura estaban preparando unas palomitas y acondicionando la habitación para estar cómodas.

-¿Prefieres que cenemos primero y luego ya nos comemos las palomitas?- dijo Evelyn

-Me da igual, al final van a sobrar palomitas como siempre.- Laya ya estaba frente al televisor

-Bueno luego si tenemos hambre ya hacemos algo…- sentenció la primera caminando hacia el sofá-cama que habían abierto para estar más cómodas.

En seguida se repartieron el aperitivo y le dieron al play para que empezara la película. Cómo pensaban,  la película no era una cosa del otro mundo pero las palomitas se estaban acabando y parecía que ambas se habían quedado con hambre, pero se acabaron centrando en la película olvidándose de la comida.

Se dedicaban a comentar la película, fallos e incoherencias de traducción, era más divertido que simplemente escuchar diálogos y algún leve rugir de tripas.

-Esos dos no se quieren, tú nunca harías algo así si estuvieras enamorada.- Comentó Evelyn

-Mi situación es diferente, yo llevo tiempo sin salir con nadie- respondió Laya

-Pero tú nunca te liarías con otro delante de mí

-Eso es verdad.- terminó Laya

Una vez terminada aquella película estaba claro que las palomitas no habían sido suficientes, mientras Laya quitaba el DVD y buscaba algo decente en la televisión, buscaba algo de música en el iPod Evelyn se levantó decidida y preguntó que qué le apetecía para cenar

-Lo que quieras, todo lo que haces está siempre bueno…- como estaba pendiente del aparato seguramente Laya no sabía lo que había dicho, pero para Evelyn sí había sido algo importante. Se encaminó hacia la cocina y se puso a pensar en los comentarios durante la película.

-¡Cómo no te des prisa en hacer algo rápido me voy a comer hasta las sábanas… me muero de hambre!- gritó Laya

-Cállate puta, ven y ayúdame a ver qué quieres comer.

-¡Conejo!- le gritó de nuevo riéndose siguiendo aquella provocación.

Evelyn sentía como un calor empezaba a subírsele a la cabeza y sin darse cuenta estaba intentando tranquilizarse y pensar que todo no era más que una broma.

-¿Qué haces?- dijo Laya asomándose por la cocina

-Nada, estoy intentando tranquilizarme, ¿vale? No puedes ir por ahí provocándome así.- le explicaba Evelyn mientras sostenía un cuchillo en la mano derecha.

-Mientras piensas y no piensas me llevo unas pocas palomitas más.- dijo Laya mientras se las comía con cierta picardía y le guiñaba un ojo.

Sabía perfectamente que estaba provocando de más a su amiga. Cuando llegó de nuevo frente a la tele repasó las conversaciones que habían tenido, lo que le hizo pensar que eso la pondría muy nerviosa y qué seguramente ya estaba en ese punto en el que tenía que desahogarse… y Laya también quería acabar con aquella estúpida tensión sin resolver que estaban teniendo desde hacía tiempo.

Laya entró de nuevo en la cocina, dejó a un lado el bol dónde llevaba las palomitas y se quedó tras ella, se acercó sinuosa viendo que ni siquiera había sacado aun nada de la nevera, se apoyó en la encimera y sin previo aviso la morena empezó a besar en el cuello a Evelyn.

-No juegues conmigo…- dijo Evelyn intentando resistirse

-No lo estoy haciendo…

Laya desvió sus manos, mientras seguía presionando a Evelyn en la encimera, metió su mano izquierda entre su camisa acariciando el vientre y pecho derecho de su cocinera, la otra tenía la dirección contraria.

-No puedes hacerme esto…

-Lo estoy haciendo… y te está gustando.

Laya giró de pronto a Evelyn tras decir aquella última frase y la besó en los labios mientras la abrazaba. Evelyn había soltado el cuchillo y se encontraba también abrazada con fuerza a la morena que de pronto se separó de ella, miraba a los ojos a Evelyn interpretando que quería más de ella, que lo quería todo.

Obedeciendo, Laya le quitaba la camiseta mientras continuaba besando el cuerpo de Evelyn, intentaba luchar por tener un poco de control en aquella situación, pero sus besos la absorbían totalmente y la dejaban sin fuerzas, entonces Laya bajó sus pantalones y la subió sobre la encimera, y abrió sus piernas.

-No, espera, no…-

Pero no se detuvo, no paró hasta que estuviera totalmente satisfecha, después de la encimera, fue empotraba en la pared una vez en el suelo contra en la nevera, fue arrastrada hacia el sofá y allí con la música de Katy Perry de fondo todo se convirtió en deseo y pasión.

Tocándose y masturbándose una a la otra fueron llegando a un punto en el que simplemente sus gemidos eran un poema que acompañaba aquel ambiente de música y sexo hasta colmarse de aquella embriagadora sensación de satisfacción.

Cuando a la mañana siguiente se despertaron les cobijó una sonrisa cómplice a ambas, una sensación de comodidad y complicidad que se apoderaba de ellas una vez más. No fue de extrañar que, a partir de entonces, empezaran una de las mejores etapas de su vida.